Se sabe que existe este punto secreto, pero pocos saben dónde está. Mis relatos, artículos y paranoias varias en un único punto llamado G. Pasen, toquen y cuéntenlo a otros.
sábado, 27 de febrero de 2010
Moneda al Aire
lunes, 22 de febrero de 2010
Time to bloom

Gracias infinitas a M.E por hacerme recordar que la primavera está a tres lunes y medio de distancia.
Feliz semana.
viernes, 19 de febrero de 2010
It's Friday...sing along!
Etiquetas:
Beloved Readers,
Messages in Bottles
viernes, 12 de febrero de 2010
1 Canción de Amor y 12 Razones Desesperadas

Lo que sigue después de este breve párrafo de introducción no es apto para todo publico y lo digo en serio. Creo en el amor, he sufrido y sufro las consecuencias de estar enamorada. He pasado en este estado el 95% de mi vida y pretendo que siga siendo así hasta el último de mis días. Junto a las chuches saladas y los zapatos de tacón, el amor es mi droga y soy una adicta confesa con nulas probabilidades de rehabilitación. Escribo, leo y respiro amor a diario, hasta el punto de haberme ganado una reputación de "novelera" que he de confesar me encanta y encuentro harto divertida.
Dejando esto claro clarísimo, es el momento de confesar también otra cosa: Odio el día de San Valentín. Y puedo explicarme. Estas son mis razones:
1- La 'iconografía' de "Valentine's Day" me resulta hortera. Según en dónde y el cómo los corazones no me molestan tanto, pero odio profundamente los cupidos y siento que un día no demasiado lejano los dioses se vengarán de Hallmark y todas las empresas que se han dedicado a convertir al buen Eros en ese angelito ridículo con peluquita de rizos rubios y piernas rechonchas.
2- No puedo con la combinación rojo-fucsia-rosado.
3- Salir la noche del 14F es una pesadilla: todo está lleno..restaurantes, cines, cafés, bares...todo hasta el mismísimo culo. Nada que se tenga que hacer en un lugar atestado de gente puede ser romántico.
4- Encuentro que las muestras de cariño por imposición son terribles. No me malinterpreten, sé de gente que realmente se toma esta fecha en serio y tiene un deseo genuino de festejar el amor hacia su pareja. Pero también sé de otras tantas personas que sufren secretamente, porque se sienten obligadas a montar una pequeña gymkhana para que su "media naranja" no se sienta decepcionada. ¡No hay derecho para que nadie pase por semejante stress debido a una fecha que no marca ningún evento importante en su historia! (sí, historia con minúscula, pero no por ello menos trascendente que su hermana mayor, la que se escribe con una hache de las grandes). Lo dicho, tanta presión es terrible. Lo que me lleva al siguiente punto...
5- San Valentín alimenta una visión distorsionada y poco realista del romance. Alimento que hemos tragado en grandes y poderosas dosis la mayor parte de las mujeres (sobre todo las que hemos nacido del otro lado del charco) gracias al pastel empalagoso del cine made in Hollywood, los culebrones, las novelitas 'chick-lit' y otras municiones mas, todas de mucho calibre. Este empacho de fantasía puede crear expectativas desorbitadas de "porque yo lo valgo" en según qué cabezas. Y en vísperas de la citada fecha, generar una atmósfera de manipulaciones variadas y terrorismo psicológico que son cualquier cosa menos románticas.
6- Y vuelvo a enlazar. Un mega-plan al mejor estilo de producción cinematográfica NO expresa bajo ningún concepto la calidad o magnitud del amor que se siente. En mis primeros meses en Barcelona hubo quien se tomó el trabajo de preparar para mi un recorrido casi casi digno de Amelie, que acabó en un lugar hermoso con un cartel que ponía 'Aquí te espero'. Maravilloso. Extasis total. Explosión de amor. ¡Y un cuerno...! (en realidad mas de uno...nunca llegué a saber la cantidad exacta, pero eran varios) porque este señor tan creativo, interesante y guapo tenía otras muchas Amelies más regadas por todo el patio. Una joya, vamos. Pero eso si, un tipo muy 'romántico'. Si esto es el amor de verdad yo me bajo en la próxima parada, gracias.
7- Aunque esta frase sea un tópico, es real (además, qué mejor fecha para tirar de tópicos que esta...): EL AMOR SE CELEBRA A DIARIO. Si te toca esperar que sea 14F para que te hagan sentir especial tengo el deber de informarte que estás muy jodida/o.
8- Y otro cliché para argumentar: el amor no es patrimonio exclusivo de las parejas que se lo
profesan. Esa es una de las muchas maneras en las que este sentimiento maravilloso se manifiesta...Se ama a los hijos. A los amigos. A los padres. Si me apuras, hasta a las mascotas. ¡Los emparejados no somos los dueños del amor...!
9- No hay derecho para que mucha gente fantástica, guapa e inteligente se sienta discriminada en esta fecha por el simple hecho de ser soltera. Creo que esto es con diferencia lo que MÁS detesto de San Valentín. Y sí, hay un puñado (mínimo, por cierto) de personas a las que realmente he comprobado que el 14F se las trae floja. Pero el tufillo a resignación forzada que precede a la fecha se siente en el aire y es algo que siempre (estando sola o acompañada) me ha parecido muy injusto. Qué suerte vivir en España, en donde a la mayor parte de la gente que conozco de verdad se las repatea esta fecha. No me veo capaz de sobrevivir a un "Valentine's" gringo o maracucho nunca más en mi vida (todavía me estoy reponiendo del último y fue hace nueve años).
10- Vivir en Maracaibo me ha condicionado y es un hecho fundamental para la aversión que me genera SV. NO PUEDO con algunas de las manifestaciones variadas de amor que se prodigan en mi tierra, donde he visto cosas tan abominables como flores 'personalizadas' con los pétalos rotulados ("Te Amo" y "Te quiero" escritos con boli dorado) o esa moda que hay ahora, al mas puro estilo Ikea, en la que el enamorado galán redecora la habitación de la nena con un juego de cama nueva y pétalos, muchos pétalos, peluchitos y GLOBOS. Creo que si alguien me hace esto directamente me pongo a llorar. Y después salgo corriendo.
11- Basicamente, creo que el 'amor verdadero' (como la cancioncita aquella de Willy Colón, para los lectores latinoamericanos) es efectivamente un misterio...de hecho, es casi un milagro. Amarse es tan complejo y fascinante que para mí, merece un homenaje digno, personalizado, hecho a la medida de sus protagonistas, sea en la esfera que sea. Si tu manera es el cupido y la escalera de peluche rojo, entonces A POR ELLO y disfrútalo mucho: seguro que este será un gran fin de semana para ti, tu pareja y el sitio en el que te vas a dejar todos esos euros/bolívares/dólares. Pero si en el fondo de tu corazón fucsia y platé sientes que toda ese confetti te genera caspa, pasa del 14F y elige un día para ti, para reivindicar el lazo que te une a quien amas y celébralo a tu manera, da igual que no sea la fórmula hollywodense.
12- Para que vean que no soy El Grinch que un año más se robó San Valentín, de nuevo dejo de regalo un poema de Benedetti, quien siempre tuvo el don de poder describir las cosas sin prodigarse en excesos que puedan terminar en comas diabéticos innecesarios...
Me voy a festejar el día de San Cirilo monje y San Metodio obispo, como me recomendó alguien a quien quiero mucho que de vez en cuando se deja caer por aquí. Bon cap de setmana.
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
(Esta entrada ya la publiqué casi idéntica en mis FB Notes en 2009, pero la he reciclado para compartirla con el resto de mis lectores. Pido humildes disculpas a los que ya la conocían..)
Etiquetas:
Ladrillos,
Que levante la mano el que no vino
lunes, 8 de febrero de 2010
Believe
domingo, 7 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
viernes, 29 de enero de 2010
Tin Man

As for you, my galvanized friend, you want a heart. You don't know how lucky you are not to have one.
Hearts will never be practical until they can be made unbreakable.
(quoted from The Wizard of Oz)
lunes, 25 de enero de 2010
Dive

You’ve been up on that diving board
Making sure that it’s nice and straight.You’ve made sure that it’s not too slick.
You’ve made sure it can stand the weight.
You’ve made sure that the spring is tight.
You’ve made sure that the cloth won’t slip.
You’ve made sure that it bounces right,
And that your toes can get a grip.
And you’ve been up there since half past five
Doin’ everything … but DIVE.
("Diving Board", by Shel Silverstein)
Feliz semana.
viernes, 22 de enero de 2010
Cheshire Cat
viernes, 15 de enero de 2010
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Ritual de año nuevo

Ya sos mayor de edad
tengo que despedirte
pesimismo
años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales
y también que al mal tiempo buena cara
pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman
se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado
claro que voy a despedirte
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura
alarmista tu alarma
ya sé vas a decirme no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón
pero es tan boba tu razón tan obvia
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón
ya sos mayor de edad
chau pesimismo
y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo
(Chau pesimismo. Mario Benedetti)
Feliz año nuevo / Happy new year / Bon any nou
domingo, 29 de noviembre de 2009
viernes, 20 de noviembre de 2009
Instrucciones para guardar un recuerdo

Un recuerdo, ya se sabe, es algo que se conserva para mantener en la memoria una circunstancia, persona o suceso determinado.
Siendo objetos de naturaleza volátil -debido a su carácter ligero y luminoso, pero también por su capacidad para volar- hay que tomar una serie de precauciones básicas antes de almacenarlos, para poder conservar intacta toda la magia que los rodea cuando aún están frescos.
- Examine su recuerdo. Piense que almacenarlo es un proceso costoso y delicado, que tomará trabajo. Por eso es importante una evaluación previa que determine su valía. Coja el recuerdo en la mano y obsérvelo detenidamente: ¿su aspecto es perfecto? ¿tiene buen color? Si ve que hay magulladuras, mírelas con cuidado ¿son reparables? ¿se trata de un detalle sin importancia que puede arreglarse con un poco de mimo o es un golpe serio, que desluce visiblemente?. Cuando haya terminado, haga un ejercicio de sinceridad y determine si vale la pena guardarlo o no. Si la respuesta es afirmativa, por favor, siga leyendo.
- Déjese llevar. Antes de entrar en la parte formal de este proceso, es recomendable que acerque la nariz al objeto de su evocación y aspire profundamente. Cierre los ojos y disfrute, pues la fragancia de un recuerdo fresco es única y -lamentablemente- también muy efímera. Aunque siga a rajatabla los consejos de esta guía, el paso del tiempo termina por afectar el olor de las remembranzas que, dependiendo de su naturaleza, puede terminar por desaparecer, cambiar de registro o incluso intensificarse. Este perfume reciente, que aún le dibuja una sonrisa en la cara -o le da ganas de llorar, eso ya depende de la variedad de recuerdo que quiera guardar- es algo que nunca más volverá a oler de la misma forma. Tómese su tiempo para disfrutarlo antes de proceder con el siguiente paso.
- Prepare el envoltorio. Para este tipo de objetos no valen cajas, ni bolsas plásticas o tarros de cristal. La mejor manera de mantener un recuerdo vivo es construyendo un nido personalizado hecho de palabras que lo cubran cuidadosamente. Elija bien las suyas, teniendo en cuenta que la memoria de un beso se conserva mejor si se envuelve con vocablos jugosos, de los que bailan en la boca cuando se pronuncian, mientras que un adiós requiere de una capa previa de barniz hecho con palabras prudentes y sabias, para evitar que la sal de las lágrimas secas lo deteriore y termine haciendo más daño que el que tenía en mente su protagonista cuando se despidió. Si lo suyo es un recuerdo indudablemente feliz, vaya directamente al paso No. 5. En cambio, si durante el paso No. 1 usted se encontró con insultos, contusiones o roturas de algún tipo, por favor lea atentamente el paso No. 4.
- Repare su recuerdo. Aunque el sentido común y la inteligencia emocional no lo recomiendan, existe en el ser humano una tendencia enfermiza a guardar malos recuerdos. En caso de haber encontrado defectos importantes en el suyo (una ruptura o un fracaso, por ejemplo) dedique el tiempo necesario para encontrar una palabra que le sirva para tapar esas imperfecciones. El objetivo es maquillar su recuerdo sin llegar a mutilarlo, porque rememorar a trozos es una trampa desaconsejable.
Presione suavemente la palabra elegida alrededor de la mancha o grieta que quiera disimular y déle forma a las acepciones con los dedos, hasta crear una capa fina y casi invisible. Si trabaja con cuidado, verá como esa frase dolorosa que alguien le dijo y que en principio era combustible para las lágrimas o causa de suicidio, termina convertido en una evocación más o menos decente, con un punto de extravagancia capaz de ahorrarle rencores o salvarle del despecho. Eso sí, tenga en cuenta dos cosas muy importantes: primero, arreglar recuerdos sin que se note requiere práctica, no espere resultados perfectos en los primeros intentos. Y segundo, tenga presente que para comprobar que ha hecho un buen trabajo deberá dejar pasar unas semanas -incluso meses- antes de usar por primera vez el recuerdo almacenado. Si transcurrido un tiempo lo toma entre las manos y vuelve a sentir ese mordisco de rabia en el pecho o le atacan las ganas de llorar, es que la grieta era muy grande o usted no supo cubrirla en condiciones. En ambos casos, recomendamos deshacerse del recuerdo, bajo el riesgo de que éste cree hongos y termine por infectar a todos las demás memorias que tenga cerca, incluso a las buenas.
- Cubra y deje enfriar.Una vez fabricado el nido de palabras, es el momento de cubrir el recuerdo con esmero. Corte tiras largas de imágenes que tenga en su cabeza, que abarquen la mayor cantidad de superficie posible y proceda luego a pegarlas alrededor de su remembranza, valiéndose de un pincel empapado en una mezcla líquida de nostalgia y satisfacción a partes iguales. Dependiendo de la importancia del recuerdo, recomendamos cubrir con dos, tres o hasta cuatro capas. Nunca conserve un recuerdo cubierto por una sola mano de protección, ya que se ha demostrado que es insuficiente: las memorias desprotegidas desaparecen, dejando en su lugar un montón de palabras huecas y sin valor. Cuando haya terminado de revestir, busque un sitio cálido y tranquilo en el que poner a secar sus recuerdos. Deje pasar al menos tres u cuatro semanas antes de proceder a almacenarlo definitivamente en su memoria.
- Sírvase al gusto. Un recuerdo bien guardado no es un capricho, sino una obra de arte que requiere ingenio y determinación. Sea cual sea la razón que lo haya llevado a conservarlo, su recuerdo es un bien único, que le acredita emocionalmente y le aporta perspectiva. Úselo con cuidado, seleccionando muy bien cuándo y con quién lo comparte. Suya es la decisión de servirlo en una copa de vino para los amigos, convertirlo en el humo de un cigarrillo solitario fumado en la terraza o regalarlo como una joya dentro de una caja con un lazo. No pierda de vista que sus recuerdos son la colección más importante que hará en su vida y lo único que llevará encima el día que ésta se termine. Ya que los ha elegido, trátelos con cariño, disfrútelos y muy importante: que su afición por ellos no le quite tiempo para producir otros nuevos. Su colección puede sufrir graves daños si usted se olvida de vivir el presente.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Lady B

Todo comenzó el día que me vieron escribir venganza con “b”.
Yo era muy joven y todavía inexperta en las vicisitudes del lenguaje escrito, a la par de distraída y extremadamente torpe en el uso del teclado QWERTY, sin embargo, eso no me impedía vivir una historia de amor desenfrenada con las palabras. Las adoraba. Quería apropiarme de ellas y hacerlas hablar por mí para que contasen todas esas historias que habitaban mi mente desde que tenía capacidad de memoria. A raíz de esta locura, me dediqué a participar en cuanto taller o concurso literario aparecía por mi camino, sin importarme la cantidad de horas lectivas ofrecidas o la calidad del premio en juego. Sólo me interesaba poder entregarme largas horas delante del ordenador a darle paso tipográfico a todo aquel universo que pujaba por salir de mi cerebro y amenazaba con hacer estallar mi cabeza.
Lastimosamente, mis manos y mis ojos no tenían el mismo ritmo frenético que mi imaginación desbocada, y durante una de esas jornadas de trance literario uno de mis dedos (probablemente el índice) se escapó de su destino original de “uve” para aterrizar sin paracaídas en el territorio inhóspito de su vecina la “be”. El texto iba de ajustar una deuda de amor pendiente y enganchada como estaba a la historia de mi protagonista y su más que merecida vindicación, no reparé -ni siquiera al imprimir- en el pequeño cadáver ortográfico que había producido mi atentado dactilar. “Venganza” había desaparecido y una vergonzosa “benganza” ocupaba su lugar, para mi posterior mortificación y humillación pública.
Después de aquella tarde trágica en la que repartí copias de mi historia para leer en clase, me convertí en el hazmerreír de mis profesores y compañeros de taller. Uno de ellos incluso llegó al punto de citarme delante de otros cursos como ejemplo de malas prácticas y analfabetismo funcional. Los muy cabrones se divirtieron de lo lindo con mi accidente y hasta se atrevieron a ponerme un mote: Lady B. Durante meses se dedicaron a trastocar la ortografía y a construir auténticas piruetas con su vocabulario con el único fin de tocarme las narices.
-Qué, Lady B…¿”bamos” a bebernos unas birras de barril?
-”Benga” Lady B, “beamos” de qué “ba” tu relato de hoy…
De tanto repetir la historia de "con B de bendetta” terminé por convertirme en una leyenda negra de las letras a la que nadie tomaba en serio, hasta el punto en el que tuve que abandonar la escuela y renunciar a los concursos, condenada al más profundo y angustioso ostracismo literario. Aquel error acabó con mis sueños editoriales. Pero no con mi inspiración. Movida por un odio visceral, juré encontrar la manera de vengarme con muy mala uve de todos aquellos escritores arrogantes que se habían burlado tan cruelmente de mí. Y lo conseguí.
Tras años rompiéndome la cabeza pensando y probando ideas sin éxito, finalmente el azar me puso delante una oportunidad casi demasiado buena para ser cierta.
Ocurrió un día en el que conversaba con un amigo -abogado y especialista en derecho de autor- y éste me comentó la existencia de un vacío legal que me permitía registrar a mi nombre cualquier letra del abecedario. Al escuchar aquello no lo dudé ni dos segundos.
-Rafael, ¿estás seguro?...¿puedo comprar una letra, como si fuera un concurso de la tele? -le dije, mientras mi imaginación se disparaba.
-Técnicamente sí -respondió él- Creo que nadie lo ha hecho antes porque no parece posible ni lógico, pero legalmente no hay nada que te lo impida…
Así que dos días y un par de firmas más tarde teníamos un trato cerrado, previo desembolso de los ahorros de toda mi vida y el compromiso de pagarle a mi amigo el 15% de los ingresos generados durante el primer año…El trámite fue tan sencillo que parecía una broma, pero no. Salí del registro con un bonito certificado que acreditaba mi poder sobre las palabras que se escriben con “be larga”, también conocida como “be alta” o “be labial”. Me convertí en su dueña oficial. El documento señalaba además que mis derechos abarcaban las variables mayúsculas y minúsculas, aunque esto se aplicaba únicamente en el idioma Español. Recuerdo que guardé el papel en mi bolso y me llevé a mi amigo a tomar una copa para celebrar. Sabía que aquello marcaría el inicio de una larga y satisfactoria carrera reivindicativa en la que podía asestar magníficos derechazos al lugar más sensible de la anatomía de los escritores, después de su ego: el bolsillo.
Años después puedo decir que me he hecho billonaria cobrando los royalties que corresponden cada vez que esta gente escribe palabras como bolero, balcón, barato, beso o belleza. Ha sido el negocio de mi vida, aunque en la carrera contra los autores también me he ganado el odio y las amenazas continuas de colectivos muy potentes como las madres con bebés, las bailarinas de ballet, los bisexuales, los biólogos o las rubias de bote. Eso, por no dar detalles del acoso constante al que me someten los activistas de todas la vida, los mismos que piden salvar a las ballenas o los búfalos. Gracias a ellos ahora tengo que llevar escolta.
Pero qué puedo decir, a mí esas bobadas no me asustan. Sigo adelante, apuntando todo en mi bitácora de ángel exterminador, mientras calibro si extender mi bonopolio a otros idiomas, empezando por el Catalán y el Inglés.
Me consta que el ayuntamiento de Barcelona me teme y pide negociar conmigo por adelantado, alertado por bonaerenses y bogotanos que ya han tenido que incluirme como concepto fijo en la declaración de su renta municipal. También he sabido que en varios puntos de la geografía anglosajona se han dado reuniones nerviosas de académicos y lingüistas, aterrados ante las posibilidades de mi expansión alfabética si llegase a adueñarme del verbo “to be”.
Yo paso. Todo esto no son más que banalidades. Bullshit. Nada podrá impedir que dentro de poco los anglofonos que pretendan escribir sobre bugs o bikes le hagan compañía a sus colegas hispanoparlantes aficionados a bichos y bicis en la fila del banco, con su correspondiente formulario de tasa ortográfica en la mano (la banca... esa institución que también me rinde un generoso beneficio al final de cada mes). “Be careful with her!” titulan asustados los escritores de habla Inglesa, mientras yo los leo pensando que pronto se acabará ese relajo de estar advirtiendo gratis y terminarán pagándome derechos hasta para despedirse...Bye bye baby. Todo el capítulo "B" del Oxford y el Merriam Webster estará en mis manos, desde Balloon hasta Bypass, pasando por Border, Business y Bitch ¡Qué delicia!...Es que hasta insultarme les saldrá caro.
Es gracias a este cambio de fortuna que ahora me sobra el tiempo para hacer lo que me gusta. Así que he decidido volver a aporrear el teclado y escribir letra a letra el camino de mi regreso triunfal al mundo de la narrativa. Siento de nuevo los nervios previos al trance delante de la pantalla en blanco, las manos temblorosas y la vista perdida imaginando la historia que va a terminar volcada sobre el papel. Decido que mi primer relato será autobiográfico y me dejo llevar por los primeros compases de la música mental que viene a susurrarme el título: “Venganza Abasalladora”. Sin freno, como en mi juventud, comienzo a escribir llena de satisfacción, mientras pienso que nadie más volverá a llamarme Lady B por culpa de un dedo mal mandado o distraído...
Esta burla bilingüe se la dedico a mi amigo Marcos, quien me enseñó una gran frase:
“Un error de ortografía es igual de grave que un mal polvo”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






