Se sabe que existe este punto secreto, pero pocos saben dónde está. Mis relatos, artículos y paranoias varias en un único punto llamado G. Pasen, toquen y cuéntenlo a otros.
Mostrando entradas con la etiqueta Joyas Prestadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joyas Prestadas. Mostrar todas las entradas
domingo, 6 de abril de 2014
Cerca Mío
- Y vos ¿te reíste mucho?
- ¡Qué pregunta...!
- Qué pregunta no, es una MUY buena pregunta
- Creo que no, no me he reído mucho...
- Bueno, pero aún estás a tiempo. Primero, quedándote cerca mío.
(Tomado de "Elsa & Fred")
Etiquetas:
Joyas Prestadas,
Never on Sunday
domingo, 25 de agosto de 2013
Mutando
"Well, I must endure the presence of a few caterpillars if I wish to become acquainted with the butterflies."
Antoine de Saint-Exupéry, The Little Prince
Etiquetas:
Book Lover,
Happy Pills,
Joyas Prestadas,
Never on Sunday
jueves, 14 de febrero de 2013
Díselo con flores
Ticiacé nos regalaba flores a cada rato y por cualquier
motivo. En los cumpleaños, en las primeras comuniones, en las buenas boletas,
cuando mudábamos un diente, cuando dejábamos de mojar la cama, cuando nos
hacíamos señoritas, cuando aprendíamos a leer, a sumar, a recitar poemas, a
comer con cubiertos, cuando pasábamos de grado, cuando nos pelábamos una
rodilla montando bicicleta o patines y hasta cuando ni idea de por qué. Lo cierto es que todas nosotras atesoramos
entre los recuerdos de la infancia el timbre de la casa sonando casi todo el
tiempo y un mensajero en la puerta con un inmenso ramo de flores de parte de
Ticiacé. Llegó un momento en que ya ni les hacíamos caso a esos bojotes
preciosos de las flores más diversas que no habían terminado de secarse cuando
ya venía entrando uno nuevo. Mi mamá y mis tías mentaban madres bajito por el
reguero de pétalos que vivía en el piso y que ellas tenían que barrer, pero nos
obligaba a darle las gracias a Ticiacé no más entraba en la casa. Ella nos miraba el fastidio y se moría de la
risa, “¿ya se aburrieron de las flores?, perfecto, así, cuando estén en edad de
tener novio en serio, no me las va a deslumbrar el primer pendejo que les mande
un ramo”
(fragmento del relato "Las Flores de Ticiacé" de Veintitantos amores y pico de Mónica Montañés)
Etiquetas:
Joyas Prestadas,
Ladrillos,
San Metodio
lunes, 28 de enero de 2013
Ventana o Pasillo
"Sólo entonces caí en la cuenta de que los vecinos de asiento en los aviones, igual que los matrimonios viejos, no se dan los buenos días al despertar"
(tomado de "El Avión de la Bella Durmiente". Gabriel García Márquez)
Etiquetas:
Gabrielazo,
Joyas Prestadas,
Random weekend thoughts
martes, 23 de octubre de 2012
Blue skin
Etiquetas:
Gabrielazo,
Joyas Prestadas,
Ver+Pensar
domingo, 2 de septiembre de 2012
Cascabelera
Don't feel bad because the sun went down
The night has wealth untold
Just keep watching and soon you will see
the moon is made of gold
Now the stars appear
And as they do
Heaven they unfold
Don't feel bad because the sun went down
The moon is made of gold...
(una canción de Rickie Lee Jones que sonó por casualidad en la radio esta tarde, cuando iba camino a encontrarme con mis amigas para seguir festejando la luz de esta luna llena)
Etiquetas:
Joyas Prestadas,
Messages in Bottles,
Parece Tumblr pero no es
miércoles, 1 de agosto de 2012
Dedicatoria de Agosto
Etiquetas:
Beloved Readers,
Hay días así,
Joyas Prestadas
martes, 22 de mayo de 2012
Piano Man
![]() |
| (Foto cortesía Flavia Rodríguez) |
"Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, hubiera querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, sólo para que los enamorados se quisieran más".
(Gabriel García Márquez)
Etiquetas:
Gabrielazo,
Joyas Prestadas,
Messages in Bottles
miércoles, 2 de mayo de 2012
La Inspiración y Yo
"Por supuesto que nos encontraremos mágicamente en los sitios más extraños"
(Julio Cortázar. "Rayuela")
Etiquetas:
Joyas Prestadas,
Messages in Bottles,
Parece Tumblr pero no es
lunes, 5 de marzo de 2012
Invictus
Supongo que confesar que apunto lo que sueño me pone automáticamente en la lista de "Gente Loca" de muchos de los que leen esto. Pero a riesgo de perder lectores y aumentar las dudas sobre mi equilibrio mental, diré que sí, que soy de esas personas que tienen una libreta en la mesita (amarillo chillón, para mas inri) y así poder escribir a primera hora de la mañana cualquier cosa que recuerde haber soñado.
No es algo que pase a diario -no tengo al suerte de recordar mis sueños cada noche- pero sí con bastante frecuencia. Y nada, no son relatos estupendos ni grandes historias, apenas cuatro líneas de caligrafía vergonzosa y con aspecto de pajarito epiléptico, que sólo yo soy capa de interpretar después. Y entonces ¿por qué lo hago? por varias razones: por costumbre, porque de vez en cuando salen buenas ideas, porque me fascina la parte simbólica que puedan tener los sueños y porque algunas veces el mecanismo aleatorio del subconsciente me regala cosas como despertarme tras soñar que leía la última parte del "Invictus" de William Ernest Henley en voz alta y perfectamente pronunciado en un inglés exquisito. Mira que he soñado chorradas a lo largo de mi vida, pero esta perla merece no solo apuntarse en la libretita amarilla, sino una entrada en el blog.
Para quienes lo conozcan y para quienes no, aquí os lo dejo. Una auténtica joya para lanzarse sin miedo a esa piscina de agua helada que son los lunes por la mañana¡Feliz semana!
| Out of the night that covers me, Black as the Pit from pole to pole, I thank whatever gods may be For my unconquerable soul. In the fell clutch of circumstance I have not winced nor cried aloud. Under the bludgeonings of chance My head is bloody, but unbowed. Beyond this place of wrath and tears Looms but the Horror of the shade, And yet the menace of the years Finds, and shall find, me unafraid. It matters not how strait the gate, How charged with punishments the scroll. I am the master of my fate: I am the captain of my soul. |
Etiquetas:
Beloved Readers,
Joyas Prestadas,
Mondays
domingo, 6 de noviembre de 2011
I ♥ NY
"And it was to this city, whenever I went home, that I always knew I must return, for it was mistress of one's wildest hopes, protector of one's deepest privacies. It was half insane with its noise, violence, and decay, but it gave one the tender security of fulfillment..." W.Morris
(Porque siempre hay que agradecer cuando podemos volver a un lugar que nos inspira ¡feliz semana para todos!)
Etiquetas:
Beloved Readers,
Joyas Prestadas,
Mondays
miércoles, 21 de septiembre de 2011
La Peste del Insomnio
"Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita."
(Gabriel García Márquez. Cien Años de Soledad)
¿Esto del insomnio es una peste de puro olvido como la que sufrió Macondo, o será que hay escasez de sueños y los pocos que hay no alcanzan para todos?
¿Hay más soñadores que sueños disponibles? ¿O quizás no se trata de una escasez generalizada, sino de un simple problema de auto abastecimiento personal? Que algunos nos pasamos tanto tiempo soñando cosas, imaginando historias y amores, que llega un momento en que por lógica se agotan las existencias...Y cuando eso pasa ¿qué se puede hacer? ¿hay algún sitio donde se pueda reponer stock? ¿cuánto cuesta esto? ¿es viable hipotecar el alma para poder seguir soñando? ¿o es preferible asumir el insomnio con lucidez y resignación?
Quizás lo que necesitamos no es un somnífero que nos atonte las ideas y nos libre de todo mal como seguramente recomendarías los más enterados, sino un antídoto contra la desesperanza, o mejor aún, un remedio como el de Aureliano Buendía, que nos ayude a espantar los estragos del olvido y la soledad a punta de palabras, aunque sólo sea un rato...
Etiquetas:
Hay días así,
Joyas Prestadas,
Ladrillos,
Messages in Bottles
lunes, 5 de septiembre de 2011
Una chica que lee
El siguiente texto me llegó como un regalo y hoy quiero compartirlo como una pista, un acertijo en dos partes destinado a funcionar como aquel rastro de migas de pan que dejó Pulgarcito en el cuento para evitar perderse, solo que mi objetivo no es desandar ningún camino, todo lo contrario, lo que pretendo es ser encontrada en medio de tantas palabras suspendidas.
Adelanto y aclaro que no son míos. Mucho ojo con esto, que sus respectivos autores están citados al principio de cada parte. Añado también que tuve la suerte de encontrarme con ellos gracias al buen hacer de una revista literaria colombiana (El Malpensante) a la que sigo a través de las redes sociales por recomendación de una lectora. Todos los créditos son suyos y espero que el compartir este material no me meta en problemas. Solo he querido pasar el testigo de un texto que me gustó mucho y me pareció merecía algo más digno que un simple "RT" en Twitter o un "Like" en Facebook. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.
I
Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke)
Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas a regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con Joyce, con Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas a regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con Joyce, con Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.
II
Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.
Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tiene que intentarlo.
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.
O mejor aún, a una que escriba.
(Para ti. Que sé que me sigues. G*)
Etiquetas:
Book Lover,
Joyas Prestadas,
Once upon a time
sábado, 3 de septiembre de 2011
Instrucciones no incluidas dentro del empaque
"She understood that her heart operated on its own instructions, that she had no control over it or, indeed, anything else."
Jeffrey Eugenides (Middlesex)
(Un pequeño homenaje a los corazones que se saben libres y a uno de mis escritores favoritos, quien por fin publica su nueva novela - The Marriage Plot- el 11 de Octubre. Can't wait!)
Etiquetas:
Book Lover,
Joyas Prestadas,
Messages in Bottle,
Random weekend thoughts
miércoles, 17 de agosto de 2011
Capítulo 7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
(Un clásico que me he permitido compartir aunque muchos nos sepamos estos dos párrafos de memoria y los hayamos repetido hasta el cansancio, creo que la magia del Gran Cronopio se siente intacta en cada palabra del Capítulo 7 - Que sirva de homenaje para todos los cíclopes que dibujan bocas llenas de flores o peces y que no temen temblar uno junto al otro, como una luna en el agua...)
Etiquetas:
Joyas Prestadas,
Messages in Bottles
domingo, 20 de marzo de 2011
Primavera 0

Y ahora estoy aquí, temblando frágil en la multitud. Y la espero...
El título y la frase los escribió uno al que extraño mucho escuchar cantar otra vez (y que algunos de ustedes saben quién es y quizás también echen de menos).
Bienvenida seas primavera, en nombre de todos los que te esperábamos con la sangre alterada fuera de fecha, las ideas en fiesta y el corazón sediento de sol.
(Foto de la primera flor de la estación cortesía de Esther López)
Etiquetas:
Beloved Readers,
BSO,
Joyas Prestadas
viernes, 17 de diciembre de 2010
Gracias Mr.Edwards

Ha llovido mucho desde aquello, pero "Breakfast at Tiffany's" es una historia que me sigue conmoviendo con la misma fuerza de aquella noche de zapping insomne en Maracaibo, en la que con mis 11 y desorientados años tropecé con Audrey Hepburn vestida de largo y con gafas de sol, desayunando delante del escaparate de la joyería más famosa de Nueva York.
Hay algo en Holly Golightly que me sigue atrapando y con lo que sigo conectando, gracias a la magia de un narrador que fue capaz de imaginarla (Truman Capote) y el talento de un director que tuvo la visión para trasladarla a la gran pantalla y regalarnos un personaje inolvidable: Blake Edwards.
Hoy toca despedir a éste último. Y aunque esta frase ya la compartí en FB, la dejo también por aquí, porque creo que expresa perfectamente la esencia de mi amor por Holly:
"I don't want to own anything until I find a place where me and things go together. I'm not sure where that is but I know what it is like. It's like Tiffany's."
Simplemente gracias, Mr.Edwards.
Etiquetas:
I love movies,
Joyas Prestadas,
Maracaibo-Barcelona
sábado, 11 de diciembre de 2010
Elogio de la lectura y la ficción

No puedo dejar pasar la semana sin postear el maravilloso discurso de Mario Vargas Llosa cuando (por fin) dejó de ser "el eterno candidato" y recibió su merecido Nobel de Literatura. Es largo, pero vale la pena leer cada palabra... Como apasionada de la literatura, aspirante a escritora, venezolana y mujer latinoamericana que vive y se inspira en Barcelona, este discurso simplemente me llegó al alma.
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Elogio/lectura/ficcion/elpepicul/20101208elpepicul_2/Tes
Sigamos leyendo y escribiendo. Y convirtiendo en posible lo imposible.
domingo, 24 de octubre de 2010
No lo dije yo

"Realmente creo que todo lo que escribo es cierto, es posible, responde a un sentimiento, a una emoción o una relación que yo he experimentado o conozco. Por eso no podría escribir, por ejemplo, una novela romántica de una niña de ojos verdes que se encuentra con un millonario en un yate, en medio del mar de una isla polinésica, porque eso nunca me ha pasado ni me pasará. Tampoco podría escribir una novela de misterio o de detectives. O una novela sobre Wall Street o sobre la codicia y el poder. Me interesa la gente. Me interesan las mujeres y las relaciones, y eso es universal..."
Isabel Allende
miércoles, 28 de julio de 2010
Monstruos Cotidianos

Monsters are real, and ghosts are real too. They live inside us, and sometimes, they win.
(Stephen King)
Etiquetas:
Joyas Prestadas,
Messages in Bottles
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














