Mostrando entradas con la etiqueta Noveleando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noveleando. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de marzo de 2014

"Donde nacen las orquídeas"

(Ilustración: "Hay que regar el jardín", Sergio Mora)






  Más de 12 años queriendo de lejos. Y contando.

  Hace poco comentaba que desde hace unos años me siento como una planta sin tierra. Sigo teniendo raíces, pero están en el aire, intentando sembrarse y multiplicarse después de un viaje en el que no han faltado las pérdidas y los carajazos. Como las orquídeas, que crecen donde pueden y están dadas las condiciones, no necesariamente donde quieren.

  De eso van los relatos que estoy escribiendo ahora. De ser una flor viajera. Porque esta ruptura forzada con el espacio que un día fue tu referencia y que ahora es sólo un recuerdo barrido por la realidad llena de balas y odio que se lee en las noticias y los móviles cada día es muy jodida de llevar, y hay que exorcizarla de alguna manera. No comparo esto con la experiencia de tener que vivir día a día en Venezuela, pero sí creo que de alguna forma le doy voz a lo que sentimos muchos de los que un día empacamos la vida dentro de una maleta de 23 kilos para subirnos a un avión. No es una queja, es sólo lo que hay.

  En la pared del aula en la que hice mis asignaturas prácticas de redacción y periodismo cuando estudiaba en la universidad había un cartel que rezaba "Escribe, que algo queda". Vamos a ver si a punta de teclado consigo que sea así.


domingo, 16 de diciembre de 2012

Cuentos de Pajarito



Y yo estoy más de acuerdo con el pajarito que con los científicos. Qué le vamos a hacer. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Redoble de Tacones




Este viaje empezó así, con un par de zapatos de tacón alto haciendo ruido en la calle principal de una ciudad al otro lado del mundo, hace más de 60 años. Una marcha triunfal de pasitos cortos y acelerados, que marcó el regreso de una mujer pequeñita y guerrera que con su taconeo no sólo anunció que volvía por lo suyo, sino que inició, sin saberlo, la historia que últimamente me quita el sueño y me mantiene alejada del blog. 

Así que sí; me he lanzado a escribir una novela. Ignoro si algún día verá la luz editorial o si me tocará irla subiendo aquí por entregas para los pocos fieles que me siguen leyendo. No sé qué rumbo siga este proyecto ni a dónde me llevará, pero tengo claro que esta es la dirección que debo seguir ahora. También es por eso que ahora me cuesta sacar tiempo para ir escribiendo otras cosas, pero prometo ir subiendo historias nuevas aunque sea una vez al mes y seguir lanzando mis mensajes embotellados una vez a la semana. El Punto de G sigue vivo, aunque G tenga la cabeza enterrada en apuntes sobre estructura, tono de narrador y fichas de personajes. 

Gracias a todos los que siguen dejándose caer por aquí. Espero que os animéis a acompañarme en este viaje. 

G*

Dato curioso sobre la foto de esta entrada: 
Desde hacía tiempo sabía que quería escribir una novela y tenía claro que una de las escenas clave sería esa; la de la mujer caminando con paso firme en dirección al reencuentro con un antiguo amor. Sin embargo, no me terminaba de decidir a empezarla: era mucha responsabilidad, tomaba tiempo, no estaba preparada, me daba miedo, etc, etc. Hasta que hace cosa de dos meses justo delante de mi trabajo y mientras comentaba este proyecto con una gran amiga, se atravesó en nuestro camino este par de zapatos. Los conseguimos así, como los veis en la foto: años 40, negros, de tacón y perfectamente colocados en medios de su aparente abandono, como si mi protagonista los hubiese puesto allí a propósito para decirme "¡Escribe!". Y que decir, cuando una señal llega con tanta claridad, no hay más remedio que seguirla, aunque no sepas exactamente a dónde te lleve...