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domingo, 30 de julio de 2017

A vueltas y revueltas


Así, tal cual.
(Foto: IG de @donaldobarros) 

Vuelve el blog. Como tantas otras veces. Solo que esta vez el objetivo no es ir creando 'marca personal', matarme el mono de sentirme una escritora leída o llamar la atención para cuando publico cosas en papel, que alguna vez ha pasado. En esta ocasión mi único objetivo es drenar por escrito lo que me pasa en directo y a todo color en la vida y la cabeza, sin tener muy claros los detalles técnicos. Audiencia, plataforma, páginas vistas, bounce rate. Whatever. Sinceramente, en este momento todo eso me importa tres pepinos (o dos pimientos, elija usted la verdura indiferente de su preferencia). Lo que necesito es escribir por catarsis pura y dura. 

No obstante, ya que estamos aquí hagamos un poco de repaso para los lectores reincidentes. Para empezar, contar que 'por ahora' -..ay 'esa' frase-  he abandonado el proyecto de la novela sobre la que hablé en mi último post que es de hace casi 2 años atrás. La razón es que tras hacer las entrevistas, preparar los esquemas de cada historia y escribir los cuatro primeros relatos me di cuenta que se trataba del mismo cuento una y otra vez. Vivido por distintas personas, con circunstancias diferentes en puntos distantes del planeta, pero el mismo hilo conductor, la misma rabia, la misma idéntica nostalgia. 

Cuando descubrí esto decidí poner el proyecto un rato en la nevera y retomarlo después a ver si era posible darle la vuelta, pero en las varias revisiones que hice a lo largo de este tiempo -que no fueron pocas- esos relatos se me fueron destiñendo, en parte porque hablan de una emigración que se me fue haciendo cada vez más blanda, hecha en avión y con papeles en regla, inspiradas en mi experiencia y la de mucha gente que conozco que salió con un plan y unas opciones. Circunstancias muy diferentes a las que se crearon durante estos años, cuando la historia de mi país se precipitó y los trozos no caben en el organizado esquema de tono periodístico que yo había preparado. Aquel plan lo monté antes de que empezáramos a ver en las noticias historias de venezolanos atravesando medio continente en un rosario de autobuses para llegar a Chile o Ecuador, o a leer que ha subido el porcentaje de prostitutas criollas e indocumentadas que van a buscarse la vida a Colombia, o a enterarnos de que hay gente que cruza en lancha hacia Aruba o Curaçao como una pieza más camuflada entre la mercancía de contrabando. Mi estructura estaba basada en la decisión consciente -con sus pro y sus contra- de emigrar. Las crónicas recientes hablan de otra cosa: el venezolano ha entrado en modo fight or flight, y eso, mis estimados, es una historia completamente diferente. 

Mis relatos-borrador, aunque en su mayoría ambientados en 2015, parecen escritos hace dos siglos.   Los preparé antes de saber que hubo un chamo que murió enfermo de frío en Buenos Aires, sin abrigo y sin familia, atrapado en un invierno que ni siquiera sabía que existía porque ignoraba que la primavera y verano eternos de Venezuela son privilegio de unos pocos países que han nacido pegados al ombligo del planeta. Antes de encontrarme el video del español con la camiseta de Chávez diciéndole a una de las manifestantes de Puerta del Sol en Madrid que era una pena que la Guardia Nacional no la hubiera matado a ella también, bonita

Fue años antes de esta sangría diaria de muertos que el mundo observa con indiferencia, de la poesía conmovedora de Wuilly Arteaga marchando incansable con su violín, de acostumbrar la vista a la estética de la resistencia, con sus escudos de colores hechos en casa y sus caras cubiertas con trapos, franelas y gafas de natación, preparadas para aguantar los efectos del gas lacrimógeno y los golpes, pero no las balas. Eones antes que el bicarbonato de sodio y el antiácido fueran símbolos de rebeldía. Siglos antes de hacer yo misma una cola eterna cerca del primer piso que compartí con otra venezolana aquí en Barcelona, conteniendo las lágrimas al ver que éramos tantos, tantísimos, de todas las edades, aguantando el sol de julio para participar en un plebiscito para el que tuvimos que organizarnos en plena calle, porque un señor que nunca en su vida ha estado en mi país le pareció que podíamos ser peligrosos si nos daba permiso para votar como ciudadanos normales, dentro de un centro cívico; discurso que seguramente le contó alguien de su partido que aunque tampoco sabría ubicar Caracas, Maracaibo o Barquisimeto en el mapa, dice saber mucho sobre lo que nos pasa y califica todo como 'una gran manipulación de la derecha', como si la gente se muriera de mentira o millones de personas pudieran ponerse de acuerdo para fingir hambre y escasez al mismo tiempo nomás por tocarle los huevos al gobierno. Mucho, mucho antes de que la falta de alimentos pudiera medirse con una estadística macabra que indica que durante el último año cada venezolano ha perdido una media de 8 kilos de peso gracias a la llamada -irónicamente- 'Dieta de Maduro'. Fue antes, casi en otra vida, aunque objetivamente han pasado menos de 700 días.  

Y no solo mis historias se han quedado cortas. Lo más fuerte ha sido darme permiso para aceptar que la realidad venezolana es demasiado rotunda para poder narrarla plenamente en este momento. Aún no sé explicar bien lo que se siente cuando conceptos tan fundamentales como libertad o país desaparecen bajo tus pies, ni retratar esa extraña caída libre en la que quedamos cuando esto ocurre, porque parecen cosas de novela o películas de guerra, no vainas que te pasen a ti, a tu familia, a tus amigos.  Creo que este pedazo de nuestra Historia requiere una objetividad que de momento yo en lo personal no soy capaz de tener. Como me dijo con todo el cariño el escritor catalán que tutela mi novela -quien sigue corrigiendo mis proyectos con la paciencia de Job- después que no pude seguir leyendo en voz alta uno de mis relatos porque rompí a llorar: "Gabriela, se te come el león...Para hablar de esto tienes que esperar".  En ese momento me cabreé como una mona y tuvimos una conversación muy de esas que me ocurren con frecuencia, de Cristal meets Cien Años de Soledad y Wonder Woman, salpicadas de oye-yo-es-que-no-puedo-ver-que-esto-pasa-y-no-hacer-nada. Pero mi Job tenía razón, se me come. Este tema es mi león, y me ha tocado admitir que aún no sé cómo enfrentarlo porque a mis ya clásicas indignación o nostalgia se ha sumado un ingrediente más a día de hoy, 30 de julio, cuando sigo atenta las noticias que llegan al teléfono a través de mi familia: el miedo. 

Nada de esto es sencillo de manejar, pero sigo adelante dándole al teclado. Tengo claro que no puedo ni quiero dejar de escribir, así que he corregido rumbo aunque ahora no tenga las claves para narrar el presente y muchísimo menos para prever cuál será el desenlace de este largo episodio de surrealismo pseudo-mágico que estamos viviendo. Sigo siendo dueña de mis recuerdos, del país que echo de menos y que solo existe en mi memoria, del paisaje que enmarca mil cosas que amo y otras tantas que detesto y que -no lo niego- sumaron a la hora de decidir marcharme hace ya 16 años. Y es ese el territorio que me he dedicado a dibujar ahora con palabras en una serie de escenitas que van de finales de los 70 hasta finales de los 90. Pequeños fragmentos de lugares, sabores y sonidos que nadie, ni con toda la fuerza bruta de mil colectivos, fraudes constituyentes y guardias nacionales puede destruir. La Venezuela de mi infancia, adolescencia y universidad es ignífuga y por eso me estoy regalando el placer de revivirla, aunque sea a retazos. Mi memoria como refugio y talismán ante la más completa incertidumbre. 

Aún no le he avisado a mi Job literario pero con esto lo embarco en un nuevo proyecto cuyo rumbo desconozco. Espero que él y todos los que me acompañen en este viaje lo disfruten... A ver dónde llegamos, mientras fuera de estas líneas la Historia sigue su curso. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Monólogo de G viendo llover en Barcelona

(Foto: Helene Desplechin. Flickr)

Hoy retomo el blog robándole a García Márquez el título de unos de sus relatos más conocidos, que narra como una Isabel embarazada y un poco delirante pierde la noción del tiempo y el espacio mientras observa un aguacero eterno caer sobre Macondo. 

Me he inspirado en que Barcelona lleva dos días vestida con la primera tormenta seria del otoño y también en que la nostalgia se parece a la lluvia, y hoy un recuerdo que me asaltó en forma de fotografía me sirve para explicar cómo y por qué he vuelto a este espacio que abandoné de la manera más miserable hace más de un año y sin ninguna justificación posible. 2014 y la primera mitad de 2015 no fueron sencillos, es cierto, pero más jodido fue 2009 con su paro y su divorcio y en aquella ocasión, aunque estaba hecha polvo, no dejé de actualizar el blog. Pero esta vez, sí. En mi defensa no tengo nada realmente sólido que decir, salvo que algunas veces nos puede el esfuerzo de sobrevivir nuestras propias circunstancias y quedamos demasiado agotados para crear, aunque –¡ironía!- esa sea precisamente la clave para ir “del carajo al cielo, sin escalas”, como diría Benedetti.

En todo caso, sirva este aguacero mediterráneo que riega el bambú y la bugambilia de mi terraza como excusa y marco para avisar que estoy de regreso. Cambiada -no mucho-  y con algo menos de afinidad por el mundo cuqui, cuyos recursos se me quedaron un poco cortos para contar las cosas que me interesan ahora. No se asusten, no es que haya abandonado las historias de amor, eso es imposible dada mi naturaleza Caribe y mi predisposición natural a los besos y arrumacos varios. Pero sí estoy por la labor de contextualizar esas historias en otros ambientes, de dibujar con más detalle el alma de mis personajes, de encontrar mejores palabras para definirles el destino e incluso, de expresarme por escrito en mi acento maracucho cuando haga falta y mezclarlo sin miedo con las expresiones que he aprendido en España, porque entre otras cosas fundamentales que me han pasado estos meses, una de las más importantes fue terminar de asumir que mi mente (y mi corazón... pero eso es otra historia) habita un territorio sin nombre ubicado entre esos dos mundos aparentemente distantes llamados Maracaibo y Barcelona. 

Y justamente de las ganas de explorar ese espacio interoceánico y particular fue que surgió el proyecto en el que estoy metida ahora. Un libro que tiene como protagonistas a personajes que comparten ese status medio bipolar  que los convierte en “emigrantes” en Venezuela y en “extranjeros” en el rincón del mundo que los recibe cuando se van del país.  Quiero contar cómo se vive en ese espacio intermedio, porque creo que ya somos muchos los que lo habitamos –millón y medio según los datos que he encontrado-  y porque aunque el goteo de nuestras historias no salga en las noticias, podemos hablar de una diáspora con todas sus letras.  Una prueba de ello es esa foto “del recuerdo” que me lanzó Facebook hoy:  Somos nueve amigos alrededor de la mesa de mi casa en Maracaibo los primeros días de enero del 2003. De esos rostros, actualmente cinco vivimos en Barcelona y los demás están repartidos entre el Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y Chile. Todos nos fuimos. Y desde entonces no hemos vuelto a coincidir juntos en el mismo punto del mapa, con lo que esa comida japonesa que preparamos entre todos hace casi treces años ha sido –de momento- irrepetible.

Así que aquí estoy, lanzada con este proyecto que ocupa buena parte de mi tiempo y me deja muy poco margen para escribir otro tipo de ficción, aunque eso no quita que de vez en cuando no suba algún relato aquí. La idea de volver es retomar el hábito de escribir para ser leída después de meses en los que solo vacié palabras en mis diarios personales.  Creo que tengo cosas que decir y por aquí las iré contando, con más disciplina que en el último años y menos mensajes cuqui-guays que en los años anteriores. Serán posts más personales, de extensión diversa y una dosis de humor cuando corresponda. Igual en algunas cosas no se parecerá a la etapa previa del blog, pero seguirá siendo el Punto de G. Lo demás es echarle imaginación, voluntad  y huevos. Y en eso estoy.  El resto ya se verá.  
Thanks for having me back.

viernes, 7 de marzo de 2014

"Donde nacen las orquídeas"

(Ilustración: "Hay que regar el jardín", Sergio Mora)






  Más de 12 años queriendo de lejos. Y contando.

  Hace poco comentaba que desde hace unos años me siento como una planta sin tierra. Sigo teniendo raíces, pero están en el aire, intentando sembrarse y multiplicarse después de un viaje en el que no han faltado las pérdidas y los carajazos. Como las orquídeas, que crecen donde pueden y están dadas las condiciones, no necesariamente donde quieren.

  De eso van los relatos que estoy escribiendo ahora. De ser una flor viajera. Porque esta ruptura forzada con el espacio que un día fue tu referencia y que ahora es sólo un recuerdo barrido por la realidad llena de balas y odio que se lee en las noticias y los móviles cada día es muy jodida de llevar, y hay que exorcizarla de alguna manera. No comparo esto con la experiencia de tener que vivir día a día en Venezuela, pero sí creo que de alguna forma le doy voz a lo que sentimos muchos de los que un día empacamos la vida dentro de una maleta de 23 kilos para subirnos a un avión. No es una queja, es sólo lo que hay.

  En la pared del aula en la que hice mis asignaturas prácticas de redacción y periodismo cuando estudiaba en la universidad había un cartel que rezaba "Escribe, que algo queda". Vamos a ver si a punta de teclado consigo que sea así.


viernes, 3 de enero de 2014

New Year



Escribo estas líneas desde Italia, donde he pasado las vacaciones de Navidad y el corazón me ha dado un vuelco. Ignoro si se trata de la buena comida, de la compañía que he disfrutado, del sonido de un idioma nuevo en mis oídos o de lo bien que se lo han pasado mis ojos con sus 4.75 de miopía durante estos días, pero lo cierto es que me he recuperado de los sobresaltos que me quitaron el sueño en la segunda mitad de 2013 y es algo por lo que estoy infinitamente agradecida. Duermo tranquila y sin pesadillas, respiro profundo, como sin contar calorías y he soltado tantas preocupaciones y complejos que hasta me he dado el lujo de decirle riendo a un hombre guapo que estoy feliz porque aumenté de peso. Y me he quedado -literal y metafóricamente hablando- tan ancha.  

Mi deseo para este año es vivir así cada día. Plena. Libre. Dedicada a las palabras con buena locura. Y sí, también besar (mucho, como dice la canción) a alguien que me encuentre maravillosa (porque ya vale de tanto sapo). 


Feliz 2014 a todos. 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Live/Vive




Vivir. El mejor homenaje que puedo hacerte cada día. 

(Dedicado a mi amiga-hermana María Eugenia, que el domingo se convirtió en una estrellita que ahora me guía desde el cielo. Siempre en mi corazón, mi morocha)

lunes, 25 de marzo de 2013

Invincible



Llegó la primavera hace casi una semana y yo no había tenido tiempo de saludarla como debe ser. Ahora sí, vaya este pequeño post para darle la bienvenida a mi estación favorita: Que todo florezca, nosotros también. 

martes, 8 de enero de 2013

Menú del Día



Esta es la única dieta que pienso seguir este año: seguro me baja el colesterol, me regula el sueño, me tonifica la piel y hasta me hace perder tres o cuatro kilos. Buen provecho y feliz 2013. 

domingo, 16 de diciembre de 2012

Cuentos de Pajarito



Y yo estoy más de acuerdo con el pajarito que con los científicos. Qué le vamos a hacer. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Sunday Toons



Cuando era niña uno de los placeres del fin de semana era leer el suplemento de caricaturas que circulaba cada domingo con el periódico "de los mayores" y seguir las andanzas de Charlie Brown y sus amigos. Maravilloso comprobar que tantos años después esta pandilla sigue siendo capaz de aportar sabiduría en monodosis, algunas veces tecleada desde el techo de esa inconfundible casita roja que bien podría ser el salón de mi piso. 

Bendito sea el hábito de  la lectura y también el de la escritura, pero sobre todo bendita sea la clarividencia que eventualmente nos hace elegir bien el destinatario de nuestras palabras.


Feliz domingo. 

miércoles, 25 de abril de 2012

Santa Cafeína

Behind every successful woman...
is a substantial amount of coffee. 



Sirva esta ilustración de Dorothee Golz como pequeña referencia a lo que con los años se ha ido convirtiendo en mi auténtico vicio; más arraigado incluso que la compra indiscriminada de zapatos y libros (que también...solo que el café gana por goleada por aquello de "dosis diaria". Y desde que estoy escribiendo la novela, peor aún)

Feliz miércoles, si cabe, contando que hasta ahora la semana lleva un inventario de anécdotas francamente prescindibles: una diada de Sant Jordi sin rosas, un Barça eliminado de la Champions, varios emails complicados de escribir, la puesta en marcha de gestiones administrativas altamente soporíferas y de postre, tener que lidiar con un episodio de lo que García Márquez llama poéticamente "suspenso inactivo", no recuerdo exactamente en qué texto, creo que fue en una entrevista en la que quizás se refería a aquel personaje suyo que esperaba el correo cada viernes (El Coronel no tiene Quien le Escriba)


Pues eso. Que el café nos bendiga -y nos espabile- a todos, incluso en esos días que parecen una sala de espera formato 24 horas, 

G*

domingo, 8 de abril de 2012

To NY with ♥

Marilyn Monroe and Arthur Miller in New York.
Photographed by Sam Shaw, 1957



  Hay lugares que no se describen. Se sienten. Para mí Nueva York es uno de esos sitios: creo que ningún adjetivo que conozca le hace justicia a todo lo que me transmite y por eso se me hace tan difícil escribir sobre ella o sobre las cosas que me ha tocado vivir cuando la he visitado. 

  Sin embargo, de vez en cuando encuentro fotos que son capaces de explicar alguna faceta de este sentimiento sin necesidad de palabras. Es por eso que a partir de hoy y en homenaje a la que sin duda es mi ciudad favorita en el mundo entero, abro una categoría nueva en el Punto de G, dedicada única y exclusivamente a compartir imágenes y escenas de NY que me inspiran, emocionan y también me motivan a poder volver algún día. 


Enjoy, 

G*

viernes, 9 de marzo de 2012

Tipología del Pensamiento


Pensamiento deductivo. Pensamiento analítico. Pensamiento inductivo. Pensamiento aproximado. Pensamiento conceptual. Pensamiento divergente. Pensamiento convergente. 

Si hay que apuntarse al carro de la clasificación, yo me subo a este otro, que no está registrado en los libros de psicología. 

Feliz finde. 


lunes, 5 de marzo de 2012

Invictus

   

Supongo que confesar que apunto lo que sueño me pone automáticamente en la lista de "Gente Loca" de muchos de los que leen esto. Pero a riesgo de perder lectores y aumentar las dudas sobre mi equilibrio mental, diré que sí, que soy de esas personas que tienen una libreta en la mesita (amarillo chillón, para mas inri) y así poder escribir a primera hora de la mañana cualquier cosa que recuerde haber soñado. 

No es algo que pase a diario -no tengo al suerte de recordar mis sueños cada noche- pero sí con bastante frecuencia. Y nada, no son relatos estupendos ni grandes historias, apenas cuatro líneas de caligrafía vergonzosa y con aspecto de pajarito epiléptico, que sólo yo soy capa de interpretar después. Y entonces ¿por qué lo hago? por varias razones: por costumbre, porque de vez en cuando salen buenas ideas, porque me fascina la parte simbólica que puedan tener los sueños y porque algunas veces el mecanismo aleatorio del subconsciente me regala cosas como despertarme tras soñar que leía la última parte del "Invictus" de William Ernest Henley en voz alta y perfectamente pronunciado en un inglés exquisito. Mira que he soñado chorradas a lo largo de mi vida, pero esta perla merece no solo apuntarse en la libretita amarilla, sino una entrada en el blog.

Para quienes lo conozcan y para quienes no, aquí os lo dejo. Una auténtica joya para lanzarse sin miedo a esa piscina de agua helada que son los lunes por la mañana¡Feliz semana!


Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find, me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll.

I am the master of my fate:
I am the captain of my soul. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Redoble de Tacones




Este viaje empezó así, con un par de zapatos de tacón alto haciendo ruido en la calle principal de una ciudad al otro lado del mundo, hace más de 60 años. Una marcha triunfal de pasitos cortos y acelerados, que marcó el regreso de una mujer pequeñita y guerrera que con su taconeo no sólo anunció que volvía por lo suyo, sino que inició, sin saberlo, la historia que últimamente me quita el sueño y me mantiene alejada del blog. 

Así que sí; me he lanzado a escribir una novela. Ignoro si algún día verá la luz editorial o si me tocará irla subiendo aquí por entregas para los pocos fieles que me siguen leyendo. No sé qué rumbo siga este proyecto ni a dónde me llevará, pero tengo claro que esta es la dirección que debo seguir ahora. También es por eso que ahora me cuesta sacar tiempo para ir escribiendo otras cosas, pero prometo ir subiendo historias nuevas aunque sea una vez al mes y seguir lanzando mis mensajes embotellados una vez a la semana. El Punto de G sigue vivo, aunque G tenga la cabeza enterrada en apuntes sobre estructura, tono de narrador y fichas de personajes. 

Gracias a todos los que siguen dejándose caer por aquí. Espero que os animéis a acompañarme en este viaje. 

G*

Dato curioso sobre la foto de esta entrada
Desde hacía tiempo sabía que quería escribir una novela y tenía claro que una de las escenas clave sería esa; la de la mujer caminando con paso firme en dirección al reencuentro con un antiguo amor. Sin embargo, no me terminaba de decidir a empezarla: era mucha responsabilidad, tomaba tiempo, no estaba preparada, me daba miedo, etc, etc. Hasta que hace cosa de dos meses justo delante de mi trabajo y mientras comentaba este proyecto con una gran amiga, se atravesó en nuestro camino este par de zapatos. Los conseguimos así, como los veis en la foto: años 40, negros, de tacón y perfectamente colocados en medios de su aparente abandono, como si mi protagonista los hubiese puesto allí a propósito para decirme "¡Escribe!". Y que decir, cuando una señal llega con tanta claridad, no hay más remedio que seguirla, aunque no sepas exactamente a dónde te lleve...


lunes, 2 de enero de 2012

Buenos propósitos



Como todo el mundo, yo también tengo mi lista de pendientes y deseables para el 2012, y justo ayer cuando la estaba preparando me tropecé con esto: una lista de buenos propósitos escrita hace siete décadas por el músico Woody Guthrie en la que la mayor parte del contenido sigue  siendo irónica y maravillosamente vigente 

1. Work more and better

2. Work by a schedule

3. Wash teeth if any

4. Shave

5. Take bath

6. Eat good – fruit – vegetables – milk

7. Drink very scant if any

8. Write a song a day

9. Wear clean clothes – look good

10. Shine shoes

11. Change socks

12. Change bed cloths often

13. Read lots good books

14. Listen to radio a lot

15. Learn people better

16. Keep rancho clean

17. Dont get lonesome

18. Stay glad

19. Keep hoping machine running

20. Dream good

21. Bank all extra money

22. Save dough

23. Have company but dont waste time

24. Send Mary and kids money

25. Play and sing good

26. Dance better

27. Help win war – beat fascism

28. Love mama

29. Love papa

30. Love Pete

31. Love everybody

32. Make up your mind

33. Wake up and fight




Me quedo con la sencillez del "keep the hoping machine running". Feliz 2012 para todos y ya sabéis..."dream good". 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Love, actually



     Por razones que no viene al caso comentar por esta vía, durante la última semana se me ha venido mucho a la memoria esta película que, sin estar en mi lista de favoritas, me dejó varias imágenes marcadas en la retina. Una de ellas esta, la del pobre infeliz del "without hope or agenda" que entrega el corazón en una serie de seis o siete carteles delante del portal de su amor imposible. 

     La vergüenza, el sentido del ridículo y la certeza de que la vida real no funciona como en el cine, evitan que una se entregue a la loca idea de hacer un performance similar (eso, y las posibilidades de acabar dando explicaciones a la Guardia Urbana, claro)...Y es que qué carajo, es Navidad, y como bien pone uno de los cartelitos de la escena: "at Christmas you tell the truth". 

     Así que dicho esto, sólo me queda desear feliz Navidad adelantada a los lectores de Punto de G, especialmente a los que viven valiente, fantástica, ridícula, ilógica, cinematográfica pero sobre todo pendejamente enamorados. El amor hace que el mundo sea un lugar mejor. 

Merry Christmas!

domingo, 6 de noviembre de 2011

I ♥ NY





"And it was to this city, whenever I went home, that I always knew I must return, for it was mistress of one's wildest hopes, protector of one's deepest privacies. It was half insane with its noise, violence, and decay, but it gave one the tender security of fulfillment..."  W.Morris

(Porque siempre hay que agradecer cuando podemos volver a un lugar que nos inspira ¡feliz semana para todos!)