lunes, 26 de abril de 2010

Metamorfosis



metamorfosis.

(Del lat. metamorphōsis, y este del gr. μεταμόρφωσις, transformación).

1. f. Transformación de algo en otra cosa.

2. f. Mudanza que hace alguien o algo de un estado a otro, como de la avaricia a la liberalidad o de la pobreza a la riqueza.

3. f. Zool. Cambio que experimentan muchos animales durante su desarrollo, y que se manifiesta no solo en la variación de forma, sino también en las funciones y en el género de vida.

jueves, 22 de abril de 2010

Amor a las Letras



Letras
seguid cayendo
como precisa lluvia
en mi camino.
Letras de todo
lo que vive
y muere,
letras de luz, de luna,
de silencio,
de agua,
os amo,
y en vosotras
recojo
no sólo el pensamiento
y el combate,
sino vuestros vestidos,
sentidos
y sonidos:
A
de gloriosa avena,
T
de trigo y de torre
y
M
como tu nombre
de manzana.

(fragmento de la Oda a la Tipografía, Pablo Neruda)

domingo, 18 de abril de 2010

De libros y dragones



Fairy tales are more than true: not because they tell us that dragons exist, but because they tell us that dragons can be beaten.
G.K Chesterton



Feliz día de Sant Jordi adelantado para todos. Técnica aunque discretamente este es el primer año en que festejo el día del libro con algo publicado, así que el viernes pienso brindar por eso. Si estáis por Barcelona y os interesa, la antología "Cuento Atrás" se estará vendiendo el día 23 en la Plaza de la Revolución (Gràcia).

domingo, 4 de abril de 2010

Somnífero


Después de años sufriendo insomnio y soledad crónicos, aquella vez por fin logró dormirse sin pastillas. No recordaba qué había sido capaz de obrar el milagro ni a qué hora había ocurrido, pero despertó radiante en su propia habitación, con el vestido y los zapatos de la noche anterior aún puestos y el cielo descansado de su rostro surcado por pájaros de rimel negro y marcas de almohada.

Suspiró incrédula y volvió a cerrar los ojos, todavía enredada en los hilos del sueño que tanto le costaba conseguir. Sin girarse, estiró el brazo derecho por detrás de su cabeza para coger el reloj de la mesilla, preguntándose cuántas horas había dormido y si la tortura de sus noches en vela había terminado.

Entonces su mano tropezó con el hombro del somnífero, que también se había dormido con el pantalón y la camisa puestos y roncaba feliz a su lado, acaparando la mitad exacta del territorio recién explorado de su cama individual.