miércoles, 4 de noviembre de 2015

Monólogo de G viendo llover en Barcelona

(Foto: Helene Desplechin. Flickr)

Hoy retomo el blog robándole a García Márquez el título de unos de sus relatos más conocidos, que narra como una Isabel embarazada y un poco delirante pierde la noción del tiempo y el espacio mientras observa un aguacero eterno caer sobre Macondo. 

Me he inspirado en que Barcelona lleva dos días vestida con la primera tormenta seria del otoño y también en que la nostalgia se parece a la lluvia, y hoy un recuerdo que me asaltó en forma de fotografía me sirve para explicar cómo y por qué he vuelto a este espacio que abandoné de la manera más miserable hace más de un año y sin ninguna justificación posible. 2014 y la primera mitad de 2015 no fueron sencillos, es cierto, pero más jodido fue 2009 con su paro y su divorcio y en aquella ocasión, aunque estaba hecha polvo, no dejé de actualizar el blog. Pero esta vez, sí. En mi defensa no tengo nada realmente sólido que decir, salvo que algunas veces nos puede el esfuerzo de sobrevivir nuestras propias circunstancias y quedamos demasiado agotados para crear, aunque –¡ironía!- esa sea precisamente la clave para ir “del carajo al cielo, sin escalas”, como diría Benedetti.

En todo caso, sirva este aguacero mediterráneo que riega el bambú y la bugambilia de mi terraza como excusa y marco para avisar que estoy de regreso. Cambiada -no mucho-  y con algo menos de afinidad por el mundo cuqui, cuyos recursos se me quedaron un poco cortos para contar las cosas que me interesan ahora. No se asusten, no es que haya abandonado las historias de amor, eso es imposible dada mi naturaleza Caribe y mi predisposición natural a los besos y arrumacos varios. Pero sí estoy por la labor de contextualizar esas historias en otros ambientes, de dibujar con más detalle el alma de mis personajes, de encontrar mejores palabras para definirles el destino e incluso, de expresarme por escrito en mi acento maracucho cuando haga falta y mezclarlo sin miedo con las expresiones que he aprendido en España, porque entre otras cosas fundamentales que me han pasado estos meses, una de las más importantes fue terminar de asumir que mi mente (y mi corazón... pero eso es otra historia) habita un territorio sin nombre ubicado entre esos dos mundos aparentemente distantes llamados Maracaibo y Barcelona. 

Y justamente de las ganas de explorar ese espacio interoceánico y particular fue que surgió el proyecto en el que estoy metida ahora. Un libro que tiene como protagonistas a personajes que comparten ese status medio bipolar  que los convierte en “emigrantes” en Venezuela y en “extranjeros” en el rincón del mundo que los recibe cuando se van del país.  Quiero contar cómo se vive en ese espacio intermedio, porque creo que ya somos muchos los que lo habitamos –millón y medio según los datos que he encontrado-  y porque aunque el goteo de nuestras historias no salga en las noticias, podemos hablar de una diáspora con todas sus letras.  Una prueba de ello es esa foto “del recuerdo” que me lanzó Facebook hoy:  Somos nueve amigos alrededor de la mesa de mi casa en Maracaibo los primeros días de enero del 2003. De esos rostros, actualmente cinco vivimos en Barcelona y los demás están repartidos entre el Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y Chile. Todos nos fuimos. Y desde entonces no hemos vuelto a coincidir juntos en el mismo punto del mapa, con lo que esa comida japonesa que preparamos entre todos hace casi treces años ha sido –de momento- irrepetible.

Así que aquí estoy, lanzada con este proyecto que ocupa buena parte de mi tiempo y me deja muy poco margen para escribir otro tipo de ficción, aunque eso no quita que de vez en cuando no suba algún relato aquí. La idea de volver es retomar el hábito de escribir para ser leída después de meses en los que solo vacié palabras en mis diarios personales.  Creo que tengo cosas que decir y por aquí las iré contando, con más disciplina que en el último años y menos mensajes cuqui-guays que en los años anteriores. Serán posts más personales, de extensión diversa y una dosis de humor cuando corresponda. Igual en algunas cosas no se parecerá a la etapa previa del blog, pero seguirá siendo el Punto de G. Lo demás es echarle imaginación, voluntad  y huevos. Y en eso estoy.  El resto ya se verá.  
Thanks for having me back.

domingo, 6 de abril de 2014

Cerca Mío




- Y vos ¿te reíste mucho?
- ¡Qué pregunta...! 
- Qué pregunta no, es una MUY buena pregunta
- Creo que no, no me he reído mucho...
- Bueno, pero aún estás a tiempo. Primero, quedándote cerca mío. 


(Tomado de "Elsa & Fred")



viernes, 7 de marzo de 2014

"Donde nacen las orquídeas"

(Ilustración: "Hay que regar el jardín", Sergio Mora)






  Más de 12 años queriendo de lejos. Y contando.

  Hace poco comentaba que desde hace unos años me siento como una planta sin tierra. Sigo teniendo raíces, pero están en el aire, intentando sembrarse y multiplicarse después de un viaje en el que no han faltado las pérdidas y los carajazos. Como las orquídeas, que crecen donde pueden y están dadas las condiciones, no necesariamente donde quieren.

  De eso van los relatos que estoy escribiendo ahora. De ser una flor viajera. Porque esta ruptura forzada con el espacio que un día fue tu referencia y que ahora es sólo un recuerdo barrido por la realidad llena de balas y odio que se lee en las noticias y los móviles cada día es muy jodida de llevar, y hay que exorcizarla de alguna manera. No comparo esto con la experiencia de tener que vivir día a día en Venezuela, pero sí creo que de alguna forma le doy voz a lo que sentimos muchos de los que un día empacamos la vida dentro de una maleta de 23 kilos para subirnos a un avión. No es una queja, es sólo lo que hay.

  En la pared del aula en la que hice mis asignaturas prácticas de redacción y periodismo cuando estudiaba en la universidad había un cartel que rezaba "Escribe, que algo queda". Vamos a ver si a punta de teclado consigo que sea así.


martes, 21 de enero de 2014

Keep dancing





"Bless the day I made a wrong choice
Bless mess ups, bless them all
And give me the sentence that I deserve
And the gift of memory

Grant me my dreams whenever you might 

And give me the privilege of a fight 
And give me the wounds that I earned
And let me keep the scars

So we dance, dance, dance

This life away...." 



(Fragmento de "Dance, Dance, Dance" de Marlango. Para festejar que en la vida los pasos que me han hecho caer son los que más me han enseñado. Y que gracias a ellos, no solo sigo bailando sino que lo hago mucho mejor. Next!)






viernes, 3 de enero de 2014

New Year



Escribo estas líneas desde Italia, donde he pasado las vacaciones de Navidad y el corazón me ha dado un vuelco. Ignoro si se trata de la buena comida, de la compañía que he disfrutado, del sonido de un idioma nuevo en mis oídos o de lo bien que se lo han pasado mis ojos con sus 4.75 de miopía durante estos días, pero lo cierto es que me he recuperado de los sobresaltos que me quitaron el sueño en la segunda mitad de 2013 y es algo por lo que estoy infinitamente agradecida. Duermo tranquila y sin pesadillas, respiro profundo, como sin contar calorías y he soltado tantas preocupaciones y complejos que hasta me he dado el lujo de decirle riendo a un hombre guapo que estoy feliz porque aumenté de peso. Y me he quedado -literal y metafóricamente hablando- tan ancha.  

Mi deseo para este año es vivir así cada día. Plena. Libre. Dedicada a las palabras con buena locura. Y sí, también besar (mucho, como dice la canción) a alguien que me encuentre maravillosa (porque ya vale de tanto sapo). 


Feliz 2014 a todos. 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Live/Vive




Vivir. El mejor homenaje que puedo hacerte cada día. 

(Dedicado a mi amiga-hermana María Eugenia, que el domingo se convirtió en una estrellita que ahora me guía desde el cielo. Siempre en mi corazón, mi morocha)

domingo, 25 de agosto de 2013

Mutando




"Well, I must endure the presence of a few caterpillars if I wish to become acquainted with the butterflies."

Antoine de Saint-Exupéry, The Little Prince







sábado, 24 de agosto de 2013

Fitness Tip





   Los libros son mis pesas y mi dieta consta de varias dosis de palabras cada día. No se nota en mi culo (qué se le va a hacer...) pero sí en mi cabeza. 






domingo, 9 de junio de 2013

Por Acá

Foto cortesía de E.N



Llegó junio aunque no el buen tiempo. Pero la vida siempre pasa por acá. 



jueves, 9 de mayo de 2013

Sí, quiero



"Yo no te daré la luna, tú sabrás cómo alcanzarla" dice una canción que se hizo muy popular en Venezuela durante los 80. Y quizás en esa frase está la clave para desmontar tanto desmadre, tanta búsqueda infructuosa, tanto príncipe azul desteñido. Si queremos la luna, a por ella. Es nuestra si así lo deseamos pero tenemos que hacer los deberes y no pedirle a nadie que nos la baje. Engage with yourself first, que todo lo demás viene solo. 

Feliz jueves de eclipse anular.