viernes, 7 de marzo de 2014

"Donde nacen las orquídeas"

(Ilustración: "Hay que regar el jardín", Sergio Mora)







  Más de 12 años queriendo de lejos. Y contando.

  Hace poco comentaba que desde hace unos años me siento como una planta sin tierra. Sigo teniendo raíces, pero están en el aire, intentando sembrarse y multiplicarse después de un viaje en el que no han faltado las pérdidas y los carajazos. Como las orquídeas, que crecen donde pueden y están dadas las condiciones, no necesariamente donde quieren.

  De eso van los relatos que estoy escribiendo ahora. De ser una flor viajera. Porque esta ruptura forzada con el espacio que un día fue tu referencia y que ahora es sólo un recuerdo barrido por la realidad llena de balas y odio que se lee en las noticias y los móviles cada día es muy jodida de llevar, y hay que exorcizarla de alguna manera. No comparo esto con la experiencia de tener que vivir día a día en Venezuela, pero sí creo que de alguna forma le doy voz a lo que sentimos muchos de los que un día empacamos la vida dentro de una maleta de 23 kilos para subirnos a un avión. No es una queja, es sólo lo que hay.

  En la pared del aula en la que hice mis asignaturas prácticas de redacción y periodismo cuando estudiaba en la universidad había un cartel que rezaba "Escribe, que algo queda". Vamos a ver si a punta de teclado consigo que sea así.


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