domingo, 7 de abril de 2013

Cloudy Sunday





Domingo de nubes (según el pronóstico del tiempo, aunque a esta hora puede tomarse un sol engañoso desde el balcón). La excusa perfecta para quedarse todo el día en casa dedicada a poner orden en la novela, que ya no es novela exactamente sino otra cosa que no sé muy bien cómo llamar, pero hila unos veinte (sí ¡veinte!) relatos enlazados entre sí por pequeños guiños aunque ocurren en épocas y latitudes distantes. 

Esto es un horror a nivel de formato, no es popular, me dicen quienes entienden de esto que la gente quiere leer novelas, sufrir con los "cliffhangers" entre capítulos, recorrer una historia única de 200 páginas y en líneas generales no entregarse a ese proceso corto e intenso, como de beso prohibido, que es leer un cuento. Pero como cantan unos que yo conozco: "esto es lo que hay", y si llevo tanto tiempo invertido en este proyecto por el puro placer de contar ya que no tengo previsto vivir de ello, me quiero dar el gusto de escribir el libro que yo he imaginado. Lo demás ya se verá. Como el arco iris, que siempre sale incluso después de la tormenta más intensa. 

Feliz domingo. 



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