sábado, 2 de febrero de 2013

30 segundos

   
  Sábado por la mañana en una de las estrechas calles del barrio de Gràcia en Barcelona. El camión repartidor de una marca de cerveza local está aparcado en el medio de la calle con el motor en marcha, mientras dos hombres trabajan a toda velocidad descargando las correspondientes cajas que van a surtir la nevera de una pequeña tienda de alimentación ubicada justo delante de donde han detenido el vehículo. 

   Es invierno, pero ellos van en manga corta y tienen la respiración agitada. Uno de ellos se limpia el sudor con un pañuelo arrugado y va gritando instrucciones a su compañero, mientras maniobran con una carretilla y las cajas intentando sin mucho éxito no ocupar la acera, por la que pasan algunos peatones que con mejor o peor humor sortean el pequeño circuito de obstáculos temporales que se atraviesa delante de ellos.  Y entonces llega un coche; un BMW azul petróleo que ha conocido tiempos mejores. Su conductora tendrá unos 40 años y el gesto serio y sin maquillar enmarcado por una melena corta con mechas, recogida en una coleta. Enseguida que ve el camión interrumpiendo el tráfico de la calle empieza a tocar la bocina como una posesa; sin dar margen para nada. Piiiiiiiiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. 

   Los hombres imprimen aún más velocidad a su trabajo e incluso el propietario de la tienda se arremanga y ayuda a descargar las cajas, sin duda apremiado por el sonido enloquecedor que viene del coche de la mujer. Piiiiiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiii. En menos de un minuto los tres hombres terminan de reponer las cervezas y el propietario de la tienda les da las gracias con un rápido apretón de manos seguido de un gesto con la cabeza, en plan "Ala, marcharos antes que esta loca saque una recortada y nos mate a todos". 

Piiiiiiiiiiiiiiiiiii. 

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiii. 

  Los hombres -visiblemente nerviosos- corren a subirse en la cabina del camión, pero justo antes de ponerlo de nuevo en marcha uno de ellos saca medio cuerpo por la ventanilla y grita con todas sus fuerzas "que son 30 segundos de tu vida mujer ¡no pasa nada!"  

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