lunes, 24 de agosto de 2009

La Revuelta de las Misses (Parte II)


Días después, el Káiser organizó un banquete con todas las mujeres que alguna vez habían participado en el Certamen. No importaba el año, el sitio que ocupó en el cuadro final -si es que lo tuvo- o si sólo fue una miss de relleno. Casadas, divorciadas, enclosetadas, ya más gorditas o entradas en años. Todas, absolutamente todas las misses tenían que acudir a aquella cita sin precedentes en la historia del país.

Como hormigas glamorosas  empezaron a llegar a la Quinta desde los más recónditos lugares de la geografía nacional e internacional. Las había actrices, cantantes, modelos, presentadoras, médicos, terapeutas, ingenieras, amas de casa, deportistas, empresarias y putas de lujo...Poco a poco fueron llenando el salón con todos los colores del arco iris de sus trapos de firma, sus pelos tratados con keratina brasileña y sus lolas y culos de silicona, preguntándose unas a otras de qué podría tratarse aquello. La respuesta no tardó mucho en llegar. El Káiser en persona hizo su aparición en medio de la multitud de aquellos monumentos femeninos de mas de 1,70 metros y sonrió con una  benevolencia inusual en él, mientras comprobaba las posiciones de sus ayudantes en los lugares estratégicos.

“Niñas -comenzó con solemnidad- las he citado aquí porque la Patria lo reclama”.

Un murmullo sorprendido recorrió la sala (mientras al fondo una de las niñas más jóvenes se tapó la boca para decir por lo bajo “¿La tal Patria esa no fue la primera Miss Mundo?”).

Tomándose un par de segundos para medir el efecto de sus palabras, continuó con el discurso que había preparado cuidadosamente: “El nombre de la Patria, siempre asociado a bellas nenas de todo tipo de origen, con sus cabezas coronadas como las más hermosas del Mundo, del Universo, de Sudamérica, del Café, del Banano, del Turismo y cuanto concurso más existe sobre la faz de esta tierra, se está viniendo abajo" anunció alarmado, mientras los rumores se iban inflamando porque ya habían entrado en circulación los primeros vasos del armamento que el Káiser pensaba utilizar para derrocar al gobierno: el whiskey. Necesitaba a esas mujeres totalmente borrachas para lograr apuntarlas a aquella misión suicida.

“Mis hijas, todas saben que no hay punto de este mundo que no sepa quienes somos” espetó, a lo que algunas mujeres ya animaditas por el escocés respondieron “¡Si es verdad, coño!”. El máximo líder sonrió. Todo iba como tenía previsto, con un gesto del dedo mandó a doblar las dosis de whiskey mientras continuaba su alocución:

“Esto era un país desconocido en el mapamundi hasta que yo descubrí las mezclas raciales que se habían producido durante la época perezjimenista. Habían montones de mujeres bellas por todas partes, blancas, morenas, de pelo rizado o liso, con ojos de todos los colores del universo. Fui yo quien decidió hacer oídos sordos de aquel consejo tan antiglamoroso de sembrar el petróleo y desarrollé mi propia versión de exportación: ¡USTEDES! Fuimos nosotros los que logramos que la gente chic del planeta nos notara, nosotros los que pusimos a Susana, a Maritza, a Irene, a Astrid, coño ¡hasta a la gorda de Alicia! y a tantas más en el ojo de la atención pública mundial…¡Este país es lo que es gracias a NOSOTROS!” gritó emocionado, mientras las misses se miraban unas a otras asintiendo y pillaban a uno de los mesoneros para que les sirviera "otro whiskicito para la reina, por favor’"

“¿Que fuimos miembros fundadores de la OPEP? ¿Que hemos hecho dinero con la venta de petróleo? ¿Que aquí se inventaron la vacuna contra la lepra y el bisturí de diamante?  ¡¡Y UNA MIERDA, MUJERES!!!...Arabia Saudita y Kuwait producen más crudo que nosotros y en Suecia y Noruega se inventan más artilugios que aquí...¿y por qué la gente habla más de nosotros que de ellos?...¡PORQUE NO TIENEN EL CERTAMEN! ¡NUESTRO CERTAMEN! ¡¡¡La verdadera carta de identidad de este país, que se paraliza el día que ustedes marchan por la pasarela!!!!”. Caras ruborizadas por el orgullo y el alcohol se notaban por doquier mientras el Káiser seguía inflamando el alma de sus soldados.

“Los gringos cantan su himno nacional con la mano en el pecho porque los emociona.  Aquí, antes que el Presidente nos obligara a escuchar el nuestro cuatro veces al día por radio y televisión eran muy pocos los que se lo sabían completo e incluso ahora ¿¿quién siente que se le mueven las fibras del patriotismo cuando escucha el “Gloria al Bravo Pueblo”???”. Las misses se miraban y reían, e incluso hubo alguna que pensó que en el estadio sí era emocionante escuchar el himno, pero prefirió callarse para no descubrir su condición de beisbolera y de paso magallanera...Quién sabe si había alguna caraquista por ahí...

“Ah...¡¡pero no me digan que ESTO no les ablanda el corazón!!” rugió el Káiser. Y de pronto por los altavoces se empezaron a escuchar los característicos “uuua, uuua” que abren paso a la Canción de Canciones, el verdadero símbolo de la unidad nacional: “en una noooche tan linda como eeeeesta, cualquiera de nosotras podría ganaaaar...”. La masa, conmovida, estalló en aplausos y lágrimas, mientras que alguna desterrada del terruño sollozaba diciendo que esa era la música que se le venía a la mente cuando su avión procedente de Nueva York aterrizaba en Maiquetía.“Es TAN mi país”, gemía arrebatada.

El Káiser observaba la escena desde una de esas sillitas blanca de alquiler en la que se había encaramado para dar su discurso. La hora triunfal se acercaba. “¿Lo ven? -continuó- Nuestro auténtico himno nacional es éste, que habla de las cosas que verdaderamente nos gustan y nos unen...Lo bonito, el esplendor, la parrandita, el drama novelero escondido detrás de la competencia, las plumas, las lentejuelas...¡EL GLAMOUR ABSOLUTO!”  gritó, mientras se escuchaban más vítores, agudizados por la cuarta ronda de whiskey dieciocho años.

“Nuestra imagen ante el mundo es esa, una partida de gente bella, muy bella, que no se arruga nunca y usa grandes pamelas para las ocasiones especiales. Tenemos un acento bonito, la gente nos asocia con simpatía y culebrones de mujeres lindas que sufren y tienen una madre millonaria perdida y monja. Hay que recordar también a otras buenas personas dedicadas a la causa de la estética criolla que solo han aportado aún mas brillo a este collage tan divino que formamos...Carolina Herrera, Boris Izaguirre y el catire éste que ahora anuncia rebajas en España...¿como es que se llama?”. Las chicas ni se inmutaron:

-No tenemos ni idea, dale...¿que ibas diciendo?

-Coño, uno que cantaba diciendo que era bien chévere vivir en Venezuela y que él se quedaba aquí porque era optimista…¿no les suena?...

-No, no sabemos quién es…

-Bueno, pues ÉL. Entonces, somos famosos por eso, porque somos bellos, porque andamos por las calles arregladitos y con ropa de firma por la que somos capaces hasta de matarnos. Vamos a Miami, a Los Angeles, a Panamá y a Aruba tan felices y divinazos...¿y quien nos está quitando este privilegiado sitio en el ranking de la gente in del mundo?

El odio del auditorio se hizo visible cuando en una pantalla gigante apareció un close up del Presidente a todo color, que posteriormente se transformó en un zoom in de lo que para el Káiser era el elemento clave de la debacle que vivía la nación: la horrible, antiestética y por demás desagradable verruga del líder nacional.

“He aquí, mis niñas, la razón de todas nuestras desgracias actuales...Nunca hemos tenido presidentes buenmozos, es cierto, pero por lo menos a los otros les disimulaba la fealdad el hecho de estar viejos. Este gañán  todavía está joven y lo peor de todo es que se parece mucho al tipo que maneja el porpuesto, atiende el abasto o cuida la casa. Se ha aprovechado de su aspecto Juan Pueblo para ir cortando rabo y orejas sin que la gente se de cuenta, porque todo el mundo cree que el tipo es ‘uno de ellos’. Nos hemos ido quedando sin dólares, sin canales de televisión y emisoras de radio, encerrados en nuestras casas por culpa de los malandros, sin pasaportes para viajar y de paso, sin papel para limpiarnos el culo (¡horror!)...Ya ven, hasta yo me expreso ahora con un lenguaje totalmente coloquial ¡son las consecuencias lógicas de tener un presidente tierrúo!” y al decir esto el Káiser tapó su boca en señal de desaprobación por sus propias, feísimas palabras.

Alrededor de la silla plástica que le servia de púlpito, las misses analizaban con su natural lentitud neuronal afectada por los whiskycitos cuáles eran las verdaderas consecuencias de lo que les acababa de comunicar su líder. Si hasta ahora habíamos vivido bien, creyendo que todos éramos bellos y ricos aunque no fuera cierto, y este macaco nos jorobaba la fiesta secuestrando las cuatro lochas que ganábamos, entregándole la calle a los choros y estropeándonos el look, era cierto entonces que el país se estaba yendo al carajo…

Así que una vez consideradas las opciones, esa misma tarde empezó a organizarse en la Quinta la Revuelta de las Misses: El ejercito más bello del mundo iba a jugárselas todas para salvar a la Patria de la esclavitud de lo niche, los malandros, los médicos y maestros cubanos, la censura en la prensa y la escasez de leche desnatada, pechugas de pollo y papel higiénico.

“¡NI UN PASO ATRÁS!” gritaban guerrilleras, mientras caminaban, daban medio giro, un, dos, tres a lo largo y ancho del salón de ensayos. “¡NI UN PASO ATRÁS!” se animaban cuando veían en su platos la hoja de lechuga y la hebra de pollo con la que almorzaban cada día. El Káiser las mantenía fuertes a punta de bebidas nutritivas pero las torturaba con su famosa 'Dieta de la Lechuga' porque sabía los efectos devastadores que podría  tener un batallón de mujeres con hambre vieja…“¡NI UN PASO ATRÁS!” aullaban en sus clases de tácticas ofensivas con carteras Gucci y zapatos altos...Las más veteranas recibían un par de Manolo Blahniks tacón doce centímetros para el ataque, pero las novatas se tenían que conformar con calzado nacional, eso si, del bueno.

Tras un mes de ardua preparación y entrenamiento, las caras mas lindas de la nación, desde la más vieja hasta las colegialas recién operadas que sufrieron la humillación del último Certamen, estaban listas para lavar la cara de la Patria de tanta fealdad y atropello. El Káiser en persona las animó a dar lo mejor de si mismas y que aprovecharan para lucirse porque en esta prueba nadie les haría preguntas sobre libros, música o cultura general. ¡Llevaban todas las de ganar! ¡era imposible fallar!

A la hora señalada y al son de “En una noche tan linda como esta” la tropa de mujeres salió a la conquista de su objetivo sin disimulo alguno. El Presidente estaba en el Fuerte reunido con el alto mando y ese sería el lugar en el que ellas, las misses, pasarían a la Historia. Caminaban con sus sandalias letales por el pavimento, a una sola voz y sin pancartas, pero poco a poco se les fue sumando gente que lloraba emocionada mientras cantaba con ellas “en esta noooche lleeena de esplendoooor, yo estoy que podríiiiiiiiia volaaaaar”

Llegado el momento y perfectamente organizadas como una tribu de amazonas, las misses no necesitaron de la violencia para pasar cada uno de los controles de acceso hasta el salón principal en el que se celebraba el conclave presidencial. Ante aquella horda de mujeres en traje de baño, melenas batidas y dentaduras perfectas, los soldados sonreían tontamente y abrían todas las puertas…

La sorpresa del alto mando y el Presidente fue mayúscula cuando notaron las intenciones de las chicas, e intentaron conquistarlas con un bombardeo de flores blancas...Pero ya estaba visto que ese recurso victoriano no funciona ante la arrechera de la hembra criolla, a quien se le ocurren multitud de cosas que los señores del alto mando podrían hacer con sus condenadas florecitas.

Sacudiéndose los pétalos blancos de encima, las misses empuñaron sus tacones y en menos de diez minutos sometieron a todos los presentes mientras caminaban 1,2,3 medio giro, sonríe, 1,2,3, pose. ¡Carajo, que guerreras somos!...

Pocos minutos después el Káiser se dirigía a la nación para dar parte de los hechos al pueblo, que ya empezaba a celebrar en la calle que todo volvía a ser bello bello con mucho confetti (donado para la ocasión por la Organización del Certamen) y botellas de ron.

 -¡La fealdad ha muerto, viva la belleza!

-VIIIIIIIVAAAAAAA

-¡Viva el glamour y  abajo el control de cambio!

-VIIIIIIIIIIIVAAAAAAAAA

-Larga vida al Káiser y a nuestra nueva presidenta constitucional, la ex alcaldesa más exquisita de todos los tiempos, que pintará las calles de la Patria de rosado y establecerá servicio de eliminación gratuita de verrugas, comedores dietéticos y liposucción para todos…

-VIIIIIIIIIIIIIIVAAAAAAAAAAAAAAA

-Abajo el mal gusto, lo divino ha vuelto...¡Esos billetes feos con indios y monos ya no valen para nada! A partir de ahora en nuestra moneda se verá el perfil operado de nuestras heroínas.

-VIIIIIIIIIIIIIIVAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

-Mañana mismo vamos a botar a todos los infiltrados de Castro…¡menos a las doctoras o maestras que estén buenas, porque a esas igual las logramos convencer para que se unan a nuestra causa!

-VIIIIIIIIVAAAAAAAA

-Señor Kaiser ¿piensa eliminar la nueva Ley de Educación y cancelar la discusión de la Ley de Tierras Urbanas?

-¿Eh? ¿la qué…?

-La nueva Ley de Educación. Y la de Tierras Urbanas. Esa que quiere expropiar los campos de golf.

-Coño claro ¡por supuesto!...Esas leyes quedan eliminadas a partir de este mismo momento.¡Faltaría más!

El Káiser observó satisfecho el resultado de la obra a la que le había dedicado tantos años. ¡Había reivindicado el nombre de la mujer venezolana! ¡la había puesto en la Historia!. Ni él, ni la ex alcaldesa Barbie, ni el ahora ex y asesinado a taconazos Presidente Tierrúo tenían puñetera idea de cómo darles pan y trabajos bien pagados a estos hombres y mujeres alegres y normalmente pacíficos. Pero por lo menos él, tan divino y educado, no los instaba a matarse entre ellos ni les compraba el voto con dos cajas de cerveza y una franelita roja. “Ya después llegará alguno que de verdad arregle esta vaina” pensó, mientras a lo lejos estallaba el jolgorio por la libertad y los nuevos, buenos tiempos…

-¡Que viva VENEZUELA carajo!

-VIIIIIIIIIIIIIIIIIIIVAAAAAAAA

 

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