viernes, 22 de agosto de 2008

Belleza Real


"Los kilos no importan, la verdadera belleza está en el interior". Esta frase tan original venía de la boca de una mujer que, ataviada con sus mejores galas de odalisca, se presentaba a defender su punto de vista en uno de los talk shows mas vistos de la parrilla vespertina en la televisión de España. 

El tema a tratar a 'Gorditas al Ataque' y describía el grito de guerra de tres mujeres con diversos grados de sobrepeso que se manifestaban en contra de la discriminación a la que suelen someterlas los hombres gracias a sus figuras generosas, mas propias de Botero que de un spot publicitario.

Las chicas en cuestión se plantaban en el escenario para hacer una defensa legítima de sus virtudes como personas y no desaprovecharon la ocasión para quejarse del trato que han recibido de muchos hombres que, pese a considerarlas 'muy bellas por dentro', declinaban a veces no muy amablemente de llevar con ellas una relación alejada de los terrenos de la simple y pura amistad. Para darle mas sabor al programa, los productores llevaron a un chico que 'sentía la necesidad de intentarlo con una gordita', porque en sus relaciones anteriores con mujeres de peso mas o menos normal salió esquilado y con la testa coronada por un par de elocuentes cuernos....De ver su corazón partido brutalmente en tantas ocasiones, el joven invitado pensó que la solución a sus problemas estaba en buscarse una novia gorda (!!!) porque las flacas, según él, estaban muy ocupadas consigo mismas y de paso, no tenían sentimientos... En cambio, con una gordita todo iría bien. Según la lógica de este señor, por muy bella que sea, tiene una carta en contra: el peso. Vamos, que la gorda lo tiene complicado para irse con otro, si es que ¿quién se fijaría en ella, con ese culo grandes ligas? ÉL, sólo él...

Pero sigamos con la odalisca. Cubierta con sus velos y abalorios nuestra amiga dejó un reguero de tilín tilines tras su exhibición de danza del vientre, que tenía como fin seducir al 'invitado misterioso' oculto tras el biombo, al que cada una de las chicas tenía que intentar 'ganarse'. Éste tenía en sus manos la enorme responsabilidad de elegir entre ella o alguna de las otras dos mujeres para empezar una relación que a lo mejor podía terminar en amor. La presentadora prometía un seguimiento de todo el proceso de 'enamoramiento' y ya anunciaba imágenes de la primera cita en el siguiente programa.

Finalmente, el ex-cornudo y todopoderoso invitado que cautivó a todas con su voz grave y sus comentarios picantes se decidió por ella, la Scherezade talla XL. La decepción entre sus compañeras de lucha fue notable y no tardaron en poner cara de pocos amigos y quejarse que la otra jugó con ventaja, porque se disfrazó de 'morita bailarina', lo que resultaba francamente mas atractivo que la exhibición de reggaetón o la clase magistral de preparación de cocteles que ofrecieron ellas. Pero esta pequeña batalla campal no duró mucho. 

Cuando la presentadora llamó al objeto de todos los deseos para que descubriera su cara y saludara a la afortunada ganadora, apareció un tipo flaco...¡flaquísimo!... con una alopecia incipiente mal disimulada por una cresta de pelo lamentable que le cruzaba el cráneo de lado a lado y unos dientes grandes que, combinados con sus gafas de pasta, le daban un aire de conejo sabihondo que arrancó una carcajada general a la audiencia, presentadora y concursantes por igual. En un segundo, las mismas sufridas mujeres que antes se quejaban de la superficialidad del mundo convirtieron el plató en un infierno lleno de burlones (y gordos...) demonios. El flaco aguantó el chaparrón como mejor pudo, pero daba un poco de vergüenza ajena verlo sonreír bobamente mientras sudaba y seguramente contaba los segundos eternos que faltaban para irse a la pausa publicitaria.

Total, que se viró la tortilla. Las víctimas de pronto se convirtieron en verdugos y súbitamente la belleza dejó de ser ese halo multicolor que rodea a las personas de buen corazón con sus rayos fosforescentes, y se transformó en un modelo muy claro de características que evidentemente el Tío Conejo del programa no tenía. Todo aquel discurso de la belleza interior y el vil mundo que torturaba a los menos afortunados con sus absurdos cánones estéticos se fue a la mismísima porra cuando las gorditas, las mismas simpáticas gorditas que sufrían como condenadas porque los hombres huían de ellas y de sus traseros de valkirias como de la peste, consideraban que aquel hombre que las había seducido con su voz y su sentido del humor era poco mas que un adefesio, indigno de ellas. No es de extrañar que tras secarse las lágrimas que le generó el inesperado ataque de risa la odalisca, con sus plumas y guindachos, cerrara el programa con un rotundo: 'Ni muerta', que condenó al flaquito a la humillación púbica y televisada. Suerte que no fue en prime time. 

Tras este espectáculo no puedo evitar preguntarme quién fue el mas feo.  ¿Las gorditas que se dieron golpes de pecho defendiendo su sobrepeso como un rasgo que no debería condicionar su capacidad para atraer a los hombres y que después casi se cagan en los huesos del pobre flaco?....¿El flaco arrogante que decidió buscarse una novia obesa porque sentía que ellas eran mujeres con cero opciones y lo tendrían jodido para buscarse a alguien mejor que él? ('no eres lo mejor que yo puedo conseguir, pero yo si soy lo único a lo que tú puedes aspirar..¡así que aprovecha!')...¿Puede que los peores aquí realmente sean los productores del programa que jugaron con los complejos e inseguridades de un hombre y varias mujeres, juntándolos como a ganado de tercera categoría para que se emparejasen...si es que al final, siendo gordos/feos daba igual lo que hicieran?...No lo se, supongo que es un reflexión personal que cada quién hará dependiendo de la esquina en la que se pare a analizar el juego. Lo cierto es que da un poco igual, porque todos, todos: mujeres, hombres, productores, televidentes, público, presentadores y participantes somos hermosos. Porque la 'belleza' siempre la llevamos por dentro...¿no?....


Dedicado a quienes se crean inmunes a caer en la trampa de la crueldad. Sean gordos o flacos.
Julio 2003.

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